Me da vergüenza escribir
El cigarro, objeto recurrente para ambientar un texto, termina de consumirse, igual que el año.
El calendario en el reloj, además de engalanar paredes y muñecas, indica que es tiempo de reflexionar y hacer propósitos para el próximo año. Es tiempo de reciclar.
Año complicado, año triste, año de cambios, año de sonrisas, año de despedidas, año de reencuentros, año común y corriente. Común y corriente es vivir ensimismado.
Los periódicos muestran que el país está construyendo un cambio sobre los escombros de lo que alguna vez fue bueno. Los periódicos muestran que tapar el sol con un dedo es posible cuando la gente es ignorante.
El planeta, en general, se tambalea y necesita cambios, a pesar de que aparentemente siempre está cambiando. Se puede tapar el sol con un dedo cuando la gente ignora que es una ilusión.
Satisfacer placeres es ese dedo que parece tapar el sol. La razón es inútil cuando la esperanza ya murió. Cuando la esperanza murió ¿qué se puede esperar? ¿qué se puede perder? La identidad es lo de menos cuando ser auténtico implica despersonalizar todo lo que se hace. Puedes ser tú, puede ser él, puede ser cualquiera.
Una sociedad ignorante es una sociedad ciega y egoísta.
Se hacen propósitos para el próximo año. Se reciclan deseos de años pasados. Se critica y se pretende ser indiferente a los cambios. Sólo se espera con los ojos cerrados y los brazos cruzados.
Se prende un nuevo cigarro, hay que darle olor a este texto, que no parezca un ensayo.


